viernes, 5 de marzo de 2010

Hoy estas aqui...

Al decir la palabra mujer, se nos viene a la mente una madre, una hermana, una pareja, una amiga con la que quieres compartir ese cariño que llevas dentro, pero ¿Qué pensarían si les dijera que hoy al decir la palabra mujer, pienso en una persona adulta que me enseño a ver la vida desde una canoa?.

Ella me enseño a remar en esta vida, donde encontré obstáculos en el camino y aún sabiendo que siguen allí, sigo remando, porque cuando tropezaba o caía, tenia la mano de una coordinadora de Clan que nos enseñaba a ponernos de pie y a unirnos en los peores y mejores momentos de nuestras vidas.

Y es que como jóvenes la etapa de Clan es una de las más importantes en nuestra historia y que definen a partir de ella lo que seremos en el futuro; es por ello que me siento muy seguro que la mano de una dama me permite ver de manera diferente desde el amanecer hasta el anochecer de mi vida.

Habría que hacer una lista enorme de todo lo que pasamos como Rovers con ella, los proyectos truncados, las reuniones en asamblea, los juegos, canciones, campamentos en Barba blanca y la difícil vida de hacer escultismo en Barrios Altos, serían parte de esta lista.

Pero una de las acciones que me llamo mucho la atención fue su posición horizontal con cada uno de nosotros, la apertura a escucharnos, entendernos, reconocer que ella no era nuestro Barrio y que el mundo al que ingresaba era un mundo nuevo también para ella; más aún cuando todos los dirigentes eran varones.

Ella le dio a Lima 12 ese toque de diferencia, le puso mística a un Clan que permitió reencontrarnos con nuestras raíces, entregándonos un Estandarte que lo llevamos en nuestro corazón y conociendo la historia de Mario Silva Orbegoso personaje que ninguno de nosotros había conocido.

Recuerdo que admiraba su mochila de cuero marrón en la cuál traía siempre documentos que uno ansiaba conocer, abría el cuaderno cuadriculado de asistencia y así empezaba una reunión que con el tiempo se fue disolviendo con nuestro madurar y que fue quedando en un álbum de fotos que ella creo para hacernos recordar de donde veníamos.

Ella nos puso un sueño a cada uno de nosotros, y hoy al mirar en retrospectiva, se que ese sueño no se hubiera cumplido si esa mano femenina no hubiera estado en mi hombro. Hoy le daría miles de gracias y se que eso quedaría como un grano de arroz en una playa desierta, hoy se que me dirá que aún falta mucho por remar, hoy yo le digo “sigo en la canoa que me enseñaste a remar, sigo con esos consejos que me dabas en cada reunión, hoy estas en cada conversa como coordinadora, como amiga, como madre, como hermana y como mujer”


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