sábado, 16 de abril de 2011

El mundo de soledad...

Imagínate… estas solo/a escribiendo en la computadora, sin nadie con quien conversar o a quien llamar, entras a la cocina te sirves un café, pero hubieras preferido preparar dos, escuchas una canción que te habla de amor o desamor y piensas en la imagen  de alguien que no existe, pero hubieras querido que este allí contigo.

Después de mucho tiempo nos damos cuenta de varias cosas, sentarnos frente a una computadora diariamente por motivos laborales, pero también por el gusto de compartir información logran generar en nosotros una vida apartada del resto del mundo pero a la vez de manera extraña conectada al resto de las personas, nos hemos llenado de hermosas canciones, de viajes, de recuerdos y de películas en nuestra mente que en un momento dado nos han hecho sentirnos bien con esos bellos recuerdos.

No puedo negar que siempre se comparten cosas hermosas con alguien en algún momento de nuestras vidas, pero quizás nuestro extraño mundo no se deja conquistar, por ello no considero que existan personas difíciles, solo con una dificultad para expresar lo que sienten.

Quizás no sepamos que la compañía y el amor que uno requiere no se busca, ni tampoco se encuentra, la realidad es que ya lo hemos conocido ha pasado a nuestro lado, nos ha dicho - hola - en un momento de nuestras vidas y nosotros no nos percatamos de ello porque nuestros mundos se vuelven unas vendas en nuestros ojos.

Creo al final que la clave está en compartir lo que nos gusta: una canción, un artista, una película, un paisaje, todo lo que sea parte de nuestras vidas; pero a la vez ser capaces de disfrutar los gustos de la otra persona envolvernos con su alegría y su vida hecha fantasía, tiempo, cariños. Siempre existirá la necesidad de aprender algún día como sumar ambas y no restarlas, no imponer nuestros gustos, simplemente complementarlas a la otra persona, alegrándonos con sus logros y acompañando sus momentos buenos y malos, algún día aprenderé a hacer lo que yo mismo escribo.