jueves, 28 de julio de 2011

El fútbol ata y desata pasiones...

Cuando yo tenía 6 años, Perú jugaba el mundial España ´82 y lo recuerdo muy bien por muchas razones, mi  padre quien era muy querido en el callejón donde vivíamos sacaba el televisor grandote para que todos podamos ver jugar al equipo peruano blanquiroja, todos emocionados con una cerveza en la mano y en el patio del callejón gritándole a los jugadores como deberían de moverse.

Recuerdo muy bien el dibujo animado que daba por el mundial, era un naranjito que buscaba mantener viva la pasión por el futbol mientras un villano hacía lo imposible por eliminar todos los recuerdos de los mundiales pasados; lo recuerdo bien porque llene el álbum de fotos y me veía todos sus episodios. Mientras yo veía los dibujos del naranjito, mis hermanos mayores, pelota en mano, salían a jugar futbol a la pista con todos los niños del callejón, es allí donde uno empieza a entender las jugadas y los movimientos en este deporte, es allí donde uno se vuelve famoso por los goles que mete o las patadas que ataja en el arco.

A mis 11 años, me encontraba en 5to de primaria y como en todo Colegio Público la clase de educación física era salir a la cancha deportiva a jugar futbol, recuerdo que se formaban equipos para la competencia y siempre salía elegido entre los dos finales alumnos que no tenían equipo porque siendo sinceros nunca aprendí a jugar este deporte y por ende mi ayuda no era la esperada.

En el año de 1988, se llevaron a cabo los juegos olímpicos de Seúl, y nuestro profesor de física nos llevo al Estadio Nacional, nunca había vivido de esa manera un juego olímpico, muy emocionado subimos al bus que me llevaba por primera vez a tan grande estructura, camino a las canchas donde habían otros alumnos tuve la importante misión de cargar con las mochilas de mis compañeros quienes formaban el equipo del colegio.

Por suerte los juegos olímpicos despertaron en mí una nueva pasión deportiva, con tanto sol en la cabeza, aburrimiento de ver sin entender el futbol, teniendo puesto el short y polo del colegio; le pedí al profesor intentar con cualquier otro deporte, él muy sabiamente me inscribió a competir en la III Prueba Nacional Extraordinaria de 50 mts. planos y mini vallas, donde ocupe un lugar importante, lo puedo describir bien porque tengo aún el diploma que se me otorgó y porque a partir de esa fecha salía corriendo a hacer las compras del pan en la mañana.

En la actualidad, solo veo las finales de los mundiales de futbol, grito con mucha emoción un gol, las veces que he intentado jugarlo me dan gracia mis jugadas, me veo corriendo tras la pelota sin poder tocarla y siento junto a mi país el orgullo del equipo nacional jugando la Copa América gritando Vamos Perú !!!, sabiendo en el fondo que no lo se jugar.