Hemos nacido para ser parte de una sociedad, compartimos experiencias con aquellas personas que forman parte de ella; pero, ¿Qué cuantas experiencias hubiéramos querido conocer?, podríamos hacer una lista enorme, como por ejemplo, el hambre, el amor (para algunos/as), las tareas en el colegio, etc.Hoy, después de mucho tiempo encontré algo más que estaría en mi lista de sentimientos que no quisiera haber experimentado, y se llama “decepción”, una sola palabra que empieza a hacernos sentir mal, por culpa de un tercero o nosotros mismos, y que ingresa por una puerta llamada “confianza” saliendo al final por la puerta llamada “nunca más”.
Pero, ¿quién no ha tenido una?, recuerdan cuando éramos adolescentes y los sentimientos de amor hacia una persona la cual llevábamos en nuestro corazón, haciéndonos vulnerables y desprotegidos ante aquella belleza que se convertía en música que uno necesitaba para bailar en el cielo, de repente nos damos cuenta que fue un disco rayado y que no queremos volver a escucharla.
Por otro lado, cuando nos juntamos en equipo y queremos construir una torre de cemento, ladrillos y fierro; soñamos que la unión hace la fuerza y que lo que se construya a partir de allí, llevaría la bandera con el nombre “trabajo en equipo”, termina siendo una torre de naipes, y al final todos terminamos tirados en el piso con el cansancio de tanto esfuerzo en vano y no cumplir con el trabajo planteado.
Y por último, ese brazo de amistad que se da, esa invitación a compartir sueños y metas, a formar parte de una historia de vida de alguien con la más buena onda que pueda existir, y con quien decides caminar por el mismo camino sabiendo que la amistad y la lealtad se suman al nombre y apellido de aquella persona, terminas dándote cuenta estabas caminando solo y que la otra persona simplemente ni le interesó ese brazo llamado amistad.
Pero, así somos nosotros, la decepción y decepcionar a otras personas, es lo que nos hace humanos, quizás algún día alguien experimentará una formula para no experimentarla o quizás aprendamos a leer las señales de alerta que se nos dieron antes de ser parte de aquellos sucesos que terminan haciéndonos sentir mal.
Por lo pronto, solo nos queda decirnos ¡Sonríe!, y agradece al mundo y a la sociedad que esta experiencia te permite aprender y que te enseña a no volver a caminar por el mismo camino de esas personas que lo único que logran es decepcionar a más gente, simplemente por su egoísmo, por su desintereses, pero por suerte siempre podremos recordar los buenos tiempos que fueron y que vendrán.
1 comentario:
El Mundo escoje y nos obliga a pasar por diversas pruebas, pero lo a lo que no puede obligarnos es a escoger la actitud y el como loas pasamos, esa es nuestra libertad. Asi que frente al mundo escoge sabiamente la Actitud con la cual Vives.
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