En un cónclave de sabios, dijo el monarca que buscaba el resumen de toda la sabiduría del universo:
«Necesito que ustedes, al final del día, me den una frase que sea lo más sabio que ningún mortal haya escuchado jamás. Quiero que arriben a una conclusión sabia y la escriban en un papel diminuto. Guardaré esa frase en mi anillo. Y si algún día, el infortunio permitiera que me encuentre en medio de una crisis muy profunda, abriré el anillo y estoy seguro de que esa frase me ayudará en ese momento extremo», dijo aquel rey de la antigua leyenda. Lo que no imaginaba el monarca era que esa frase no sólo lo pondría a salvo en los momentos de mayor soledad y crisis, sino también cuando los aplausos de los cortesanos intentaran acariciar su ego y moverlo de su eje.
Esa frase era "Esto también pasará", y ojala que así sea.

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