martes, 31 de mayo de 2011

Golpes, yesos y experiencias


Soy el cuarto hijo de 7 hermanos, tres varones mayores y tres mujeres menores. Podría sonar extraño para algunos, pero los juegos con mis hermanos no eran nada tranquilos; por ejemplo casi siempre terminábamos de jugar monopolio con las fichas y los billetes tirados en la sala, todos discutiendo y casi a los golpes, motivo: porque alguien compró más edificios o tenía Jr. De la Unión con el cual nos llevaba a todos a la bancarrota.


Pero seamos sinceros, quién no terminó peleándose durante un juego con sus hermanos, en su barrio o en su colegio, quién no terminó agarrándose a golpes durante un partido de fútbol o peor aún… por un juego electrónico en donde la competencia se volvió parte de una sobrevivencia, en contra de la otra persona.

En mi vida he tenido golpes, originados por juegos de alto calibre y estos, dependiendo de la libertad de nuestros padres para poder jugar de esta manera. Quizás golpearnos con la bicicleta, el skateboard, corriendo y cayéndonos al piso en el parque de nuestro barrio, en nuestro callejón o en las calles del barrio.

Podría decir que mientras  vamos creciendo los golpes van siendo cada vez, menores.  Aprendemos a tener más cuidado o vamos aprendiendo de ellos para no volver a sufrir las mismas heridas o los mismos golpes (esto se puede entender en todo el sentido de la palabra). Por ello, cuando veo algunas marcas de heridas en mi cuerpo trato de recordar cómo me los hice. Por ejemplo, mi rodilla puede contar de las varias veces que tuve que caer para aprender a usar el skateboard.

Hoy después de muchos años tengo un nuevo golpe, esta vez una fractura en mi pie lo cual ocasiona que cargue con un yeso por un buen tiempo. Y que al verme, me hace recordar que durante adolescente he tenido fuertes golpes y caídas… esta vez pienso en todas las cosas que puedo aprender de esta nueva experiencia; en todas las habilidades que puedo adquirir de andar con una sola pierna y lo más importante: cuando uno se golpea o cae, siempre hay una mano amiga allí que te ayuda a levantarte y te hace más fuerte. 

No hay comentarios: