Así se inicio todo, un 12 de septiembre en una ciudad como todas, una ciudad de la urbe de la capital del Perú, donde Carlos e Isabel tuvieron a su cuarto hijo Alexander, creciendo en un callejón de doble entrada y salida un callejón donde los vecinos eran parte de la familia y los que no lo eran se sentían parte de ella.Para llegar a la casa de sus abuelos maternos había que cruzar la pista y listo, para llegar al colegio no cruzaba la pista, solo caminaba en la misma vereda hasta doblar dos esquinas mientras repasaba el cuaderno sin darse cuenta que su abuelo siempre venia atras.
Con los años salío de ese pequeño mundo para conocer a la vida, una vida para encontrar las personas que construyeron junto a él, una historia larga y extensa, cuyo titulo llevaría su nombre, pero que aún no termina de escribirse
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