Durante estos días reapareció una frase que decía: “la vida es injusta” y con mucha razón pues no siempre se logramos cumplir nuestras metas y sueños; es allí cuando caemos y decimos que la vida es una hoguera que quema toda ilusión, todo sueño, toda esperanza.
Pero al mirar alrededor nos podremos dar cuenta que la vida también regala gente divina de corazón, no necesitamos ni conocer sus nombres y apellidos, y en muchas ocasiones no terminamos ni reconociendo sus acciones, solo el cambio que originó esa persona.
Yo podría hacer una lista enorme de esas personas que durante muchos años aportaron un cambio en mí, esas personas que generaron darme cuenta todo lo que la vida me dio pero a la vez todo lo que la vida también me quito.
Pero, ¿cuántas personas podrán hacer una lista de esas en donde nosotros estemos incluidos?, no es difícil, es muy sencillo muchas veces hacemos cosas tan hermosas sin querer todo ello gracias a ser uno mismo, ser sincero, saber escuchar y apostar por la felicidad de la otra persona, sin egoísmos y sin pensar en una recompensa, simplemente al acabar el día miremos ese cielo alumbrado por estrellas y pongamos una buena sonrisa en nuestros rostros.
Hacer eso, es parte de nuestra vida y no es injusta porque “La vida da mucho, pero también te quita, la vida es este río de maravillas y de dolor” de la cuál tenemos que reconocer que no solo es nuestra, es parte de los demás como nosotros de somos de aquellas personas con la misión y compromiso que nos toque ser.
Esta siempre será para mí la zamba del cielo, que es un regalo del corazón para todas aquellas personas que quieran ser felices…

No hay comentarios:
Publicar un comentario