
¿Cuántos deseos has pedido en el transcurrir de tu vida?, ¿cuántos deseos se te han cumplido?, podríamos hacer una lista de ellos o quizás sin darnos cuenta ese deseo llego cuando menos lo esperábamos, como algo del destino, o en el momento en el que tuvo que llegar.
Recuerdo que en el año 1984, pedí como deseo de navidad un Don Rasca Playa y cuando llegó ese día fui la persona más feliz del mundo; recuerdo con que fuerza abrazaba a mis padres y como bailaba de contento durante toda la noche.
Pero con el transcurrir de los años, nuestros deseos van cambiando y se vuelven más complejos; en muchos casos más difíciles de conseguir o llevarlos a cabo, creo que al final es el proceso de hacernos adultos y darnos cuenta que el mundo es más grande de lo que pensábamos.
En muchos casos simplemente hay que entender que las cosas no suceden siempre como queremos, y que al final todo tiene una razón del porque no se cumplen nuestros deseos. Pero eso no significa que el mundo se acabo, eso significa que hay que poner un poquito más de entusiasmo al pedirlo, ese entusiasmo que teníamos cuando de niños lo pedíamos.
Me atrevería a decir ahora que habría que dejar de pedir y empezar a cumplir el de los demás, el de esos niños que el día de hoy piden quizás un Don Rasca Playas o simplemente un fuerte abrazo de amistad y de cariño; si ayer sonreí y baile gracias a mis padres, hoy me tocaría a mi hacer sonreír a un niño, niña o anciano que desea ser feliz.
2 comentarios:
Como fui la primera persona en leerlo, debo ser también la primera en dar un comentario jeje.
Creo que es de lo que hablamos no? Quizás los adultos hemos perdido el don de alegrarnos con las cosas sencillas de la vida, una sonrisa, un abrazo, una flor de papel, en fin tantas y tantas cosas, el redescubrir esas alegrias sencillas es poder mirar con ojos de niños cada momento de la vida, aunque esta no resulte tan fácil; hacer coincidir el discurso y la práctica debería ser también todo un reto. Alegrate como niño!!!
Si, alégrate como un niño!! como mi sobrino de tres años que ayer nos hizo salir a todos corriendo a ver el primer higo crecido del arbolito en el jardín, o que disfrutó a carcajadas con el paracaídas que le hizo su papi de un pedazo de bolsa el día de Navidad, en medio de todos los juguetes nuevos.
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